Luna Llena

Leía un libro. Era sobre una extravagante y larga historia sobre una mujer casada que se enamoraba de un militar. El libro se lo había traído un amigo de San Petersburgo y tenía poco de haberse publicado. Su interés en el libro era genuino, pero buscaba en él algo que el autor hubiera dejado solo para él. El frío que se narraba en la novela se le contagiaba poco a poco. Dio un trago al vodka y al dejar el vaso en la mesa del comedor donde leía a la luz de vela le temblaban las manos. Dejo el libro a un lado. Sudaba frío. -Iré por un abrigo.- dijo para sí.

Al levantarse notó que le dolían los pies. Un dolor que parecía consecuencia de usar un largo tiempo botas muy pequeñas. Al dar unos pasos se tropezó y cayó al suelo. -¿Qué sucede?-  Se sentó en el piso para quitárselas y gotas de sudor caían de su frente. Sintió un alivio, sus pies parecían desdoblarse. Se observaban más largos y delgados de lo que eran antes y el talón se veía retraído hacia su pantorrilla. Se reincorporo para dirigirse a su recámara, pero solo se sostenía con las puntas de los pies, sus talones no tocaban el piso y volvió a caer.

-¡Ángela, busque un médico!.- La casera dormía en el piso de abajo, pero aun así escucho el grito de su huésped.

-Señor, ¿qué le ha sucedido? Esta usted empapado en sudor. ¡Vaya! pero esta ardiendo en fiebre.- Ángela noto que las uñas de sus manos se habían ennegrecido y estaban repulsivamente largas y afiladas. Salió corriendo a buscar al médico. Seguramente tardaría al menos una hora en ir y regresar.

Ilya Lvovich no se sentía bien. Era muy joven y siempre había gozado de excelente salud, estaba fuerte y corpulento. Tenía varios días que había llegado a Sumy y estaba por entrar al servicio militar. Pronto olvido el sudor y la forma extraña de sus pies y un sorpresivo acceso de ira dominó su pensamiento. Respiraba ahora agitadamente y su mirada se volvió odio y voracidad. Estando en el suelo apoyado en sus dos manos, con las rodillas en el piso arqueaba la espalda y su cabeza se inclinaba hacía atrás. Una expresión de dolor y coraje desencajaba su expresión. No podía pensar otra cosa que no fuera violencia y una ira animal, sobrehumana. Olvidó su nombre y en un rápido movimiento se arrancó la camisa.

La puerta de la casa se azoto y una sombra se alejaba rápidamente dando saltos a cuatro patas. Afuera la luna llena iluminaba el bosque mostrando todo su verde esplendor.

Anuncios

Un comentario sobre “Luna Llena

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: