La noche de Fágaras

Sus labios también chorreaban sangre por los lados y unos colmillos demasiado grandes para ser naturales se asomaban en una sonrisa diabólica. Con el vestido desgarrado, y su torso expuesto, en el fondo se veía la luna llena en la ventana abierta de par en par.

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Hadas de colores

El hada rosa volteó a ver a un duende, que tenia un pequeño saco negro y un gorro puntiagudo muy divertido. A su lado tenía una olla llena de monedas de oro.

El botón rojo

Aletargada por el cansancio, te mueves un poco y presionas el botón rojo. Escuchas interferencia y voces en la lejanía. Su voz te llega como un susurro tranquilizador...

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